September 18, 2026
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Nuestras oficinas obtienen la certificación LEED Gold
Las oficinas de Barbot obtuvieron la certificación LEED Gold, uno de los niveles más altos dentro del sistema internacional LEED.
El reconocimiento valida una serie de decisiones que formaron parte del proyecto desde su concepción: eficiencia energética, estrategias pasivas de diseño, sistemas de climatización eficientes, generación solar e integración del paisaje.
Pero certificar también plantea una pregunta más amplia: ¿qué significa hoy diseñar y construir bajo estándares internacionales de sustentabilidad?
Conversamos con Joaquín Parafita, líder en certificaciones ambientales, sobre el proceso detrás de la certificación, las fortalezas de nuestras oficinas y el lugar que estos estándares están ocupando en la industria.
Diseñar bajo los mismos estándares que aplicamos en nuestros proyectos.
Las oficinas de Barbot obtuvieron la certificación LEED Gold, alcanzando uno de los niveles más altos dentro de uno de los sistemas de certificación de edificios sustentables más reconocidos internacionalmente.
El reconocimiento es el resultado de un proceso en el que la eficiencia energética, la calidad ambiental y la sustentabilidad fueron incorporadas como criterios de proyecto desde sus primeras etapas.
Pero más allá de la certificación, el proyecto nos permitió llevar a nuestro propio espacio de trabajo muchos de los criterios que aplicamos diariamente junto a nuestros clientes.

¿Qué significa ser LEED Gold?
Las certificaciones ambientales son estándares que permiten medir de manera objetiva el desempeño de un proyecto en distintas áreas: eficiencia energética, impacto ambiental, huella de carbono, gestión de residuos, calidad ambiental interior y desempeño de sus instalaciones, entre otras.
Dentro del sistema LEED existen cuatro niveles según el puntaje alcanzado: Certified, Silver, Gold y Platinum. LEED Gold corresponde a proyectos que obtienen entre 60 y 79 puntos, posicionándose como uno de los niveles superiores de la certificación.
Para Joaquín, alcanzar este estándar significa que “en cuanto a eficiencia energética y sustentabilidad, las oficinas de Barbot están a la altura de proyectos que cuentan con la misma certificación a nivel mundial”.

La eficiencia energética como punto de partida
Uno de los principales atributos de las oficinas fue su desempeño energético.
El proyecto incorporó desde el diseño estrategias pasivas orientadas a reducir la demanda energética: una envolvente de buen desempeño térmico, vidrios DVH eficientes y un estudio cuidadoso de la orientación y la protección solar.
A estas decisiones se sumaron sistemas de aire acondicionado VRV de alta eficiencia y paneles solares, consolidando una estrategia que permitió alcanzar un desempeño destacado dentro de esta categoría de LEED.
La sustentabilidad, en este sentido, no aparece como una tecnología incorporada al final del proceso, sino como una serie de decisiones que comienzan desde el propio diseño.
El paisaje también es proyecto
Otro de los aspectos destacados fue la incorporación del paisajismo como un componente integral del proyecto, y no únicamente como una decisión estética.
La relación con el entorno, los espacios exteriores y la vegetación forman parte de una mirada más amplia sobre la calidad del lugar de trabajo.
Esta lógica atraviesa el enfoque de LEED: no evaluar soluciones aisladas, sino entender el edificio como un sistema en el que arquitectura, instalaciones, eficiencia, entorno y experiencia de los usuarios están relacionados.

Certificar desde el comienzo
Pensar una certificación desde las primeras etapas permite que sus requerimientos funcionen como una guía para tomar decisiones, en lugar de convertirse en modificaciones que deben incorporarse cuando el proyecto ya está avanzado.
Como explica Joaquín, hacerlo de esta manera permite además “reducir al mínimo las inversiones requeridas para certificar el proyecto”.
El objetivo deja entonces de ser sumar soluciones específicamente para obtener puntos y pasa a ser diseñar un proyecto que, desde su concepción, responda a determinados estándares de desempeño.
Más que un sello ambiental
El valor de una certificación tampoco termina cuando se obtiene el reconocimiento.
Una envolvente de calidad, instalaciones eficientes y espacios interiores confortables tienen un impacto directo sobre quienes utilizan el edificio todos los días. Al mismo tiempo, contar con una certificación internacional permite respaldar objetivamente el desempeño del proyecto y contribuir a su valorización.
Por eso, las certificaciones comienzan a funcionar no solamente como sellos de sustentabilidad, sino también como indicadores de calidad.

De diferencial a estándar
El lugar que ocupan estas certificaciones dentro de la industria también está cambiando.
Si inicialmente estaban asociadas principalmente a edificios corporativos y desarrollos de alta gama, hoy comienzan a extenderse hacia otros segmentos del mercado.
Para Joaquín, “las certificaciones todavía son un diferencial, pero se están convirtiendo en un requisito para proyectos que quieran destacar y consolidarse con fuerza dentro del mercado”.
Y este cambio trasciende a LEED.
Uruguay ya comienza a incorporar criterios de sustentabilidad dentro de su normativa y, progresivamente, estas variables pasan a formar parte de la manera habitual de proyectar y construir.
La transformación apunta a algo más profundo: que la sustentabilidad deje de ser una categoría separada de la construcción y pase a formar parte de la construcción misma.