Ingeniería sin fronteras: la expansión internacional de Barbot Ingenieros

Hoy Barbot suma nuevos proyectos en Barbados, Paraguay, Costa Rica y Madrid. ¿Cómo se fue dando este crecimiento internacional?

Se fue dando de manera progresiva.

Los primeros proyectos llegaron principalmente a través de relaciones con arquitectos, desarrolladores y clientes con los que ya habíamos trabajado en Uruguay y que después comenzaron a desarrollar proyectos en otros países.

A medida que esos proyectos funcionaron bien, empezaron a aparecer nuevas oportunidades y referencias.

Hoy ya lo vemos como algo más estructural. Entendimos que la metodología de trabajo que desarrollamos en Barbot puede funcionar muy bien fuera de Uruguay y estamos empezando a trabajar deliberadamente para construir una presencia regional.

¿Fue una estrategia deliberada de expansión o surgió principalmente como consecuencia de relaciones con estudios, desarrolladores y clientes con los que ya trabajaban?

Al principio fue principalmente orgánico. Seguimos a nuestros clientes y a estudios de arquitectura con los que ya teníamos una relación.

Pero esa experiencia nos permitió comprobar algo importante: podíamos exportar ingeniería desde Uruguay de manera competitiva y manteniendo nuestro estándar de trabajo.

A partir de ahí empezó a transformarse también en una decisión estratégica.

Hoy estamos analizando activamente mercados donde creemos que existe espacio para una consultora especializada en instalaciones MEP que pueda trabajar regionalmente, especialmente en Latinoamérica, Centroamérica y el Caribe.

¿Qué significa para Barbot haber sumado diez nuevos proyectos internacionales en esta etapa?

Más que el número en sí, para nosotros es una validación de un modelo.

Un proyecto internacional puede surgir por una oportunidad puntual. Cuando empiezan a repetirse proyectos, países y clientes, significa que existe una propuesta de valor que puede sostenerse fuera de nuestro mercado local.

También es muy importante internamente. Obliga al equipo a trabajar con otros estándares, nuevas normativas y equipos internacionales, y eso acelera muchísimo nuestro crecimiento técnico.

¿Qué desafíos aparecen cuando se desarrolla ingeniería para proyectos en países con normativas, sistemas constructivos y formas de trabajo diferentes?

El primer desafío es no asumir que lo que funciona en Uruguay funciona automáticamente en otro país.

Cambian las normativas, las empresas proveedoras de servicios, las tensiones eléctricas, los materiales disponibles, las prácticas constructivas, el clima e incluso la manera en que se documentan o licitan los proyectos.

Por eso una de las primeras tareas es entender muy bien el contexto local.

Al mismo tiempo, hay una enorme cantidad de ingeniería que es universal. Los principios físicos son los mismos y muchos proyectos internacionales trabajan además con estándares como NFPA, ASHRAE, IEC u otras referencias internacionales.

El desafío es combinar esas buenas prácticas con los requerimientos específicos de cada lugar.

¿Cómo se adapta el estudio a las normativas locales y qué parte de la metodología de Barbot se mantiene independientemente del país?

Nos adaptamos trabajando con normativa local, estándares internacionales y, cuando corresponde, consultores o técnicos locales que conocen particularmente los procedimientos y requerimientos de cada autoridad.

Lo que no cambia es nuestra metodología de proyecto.

La estructura de entregables, los controles internos, la coordinación entre disciplinas, la documentación, el uso de BIM cuando corresponde y nuestra forma de desarrollar el proyecto mantienen el estándar Barbot independientemente de dónde esté ubicado el edificio.

Creo que justamente ese equilibrio es importante: adaptamos la ingeniería al país, pero no bajamos nuestro estándar de trabajo.

¿Hay algún mercado o alguno de estos nuevos proyectos que represente un desafío particularmente interesante para el equipo? ¿Por qué?

Paraguay está siendo especialmente interesante por la escala y complejidad de algunos de los proyectos que estamos desarrollando.

Estamos trabajando en proyectos de gran porte y usos mixtos, donde conviven vivienda, oficinas, hotelería y áreas comerciales. Eso genera desafíos importantes a nivel de eléctrica, climatización, sanitaria, incendio y coordinación general.

Barbados también es muy interesante porque incorpora otro contexto normativo, climático y constructivo, además del desafío de trabajar en el Caribe.

Cada mercado termina obligándonos a aprender algo distinto.

¿Qué aprendieron de los primeros proyectos internacionales que hoy les permite abordar estos nuevos trabajos de otra manera?

Principalmente que la coordinación inicial es fundamental.

Cuanto antes entendemos normativa, responsabilidades, formato de entregables, interlocutores locales y criterios constructivos, más eficiente resulta todo el proyecto después.

También aprendimos que no conviene intentar replicar exactamente la forma de trabajar de Uruguay. Hay que mantener nuestros procesos internos, pero ser suficientemente flexibles para integrarnos a la estructura de cada proyecto.

Y probablemente el aprendizaje más importante fue comprobar que la distancia geográfica es mucho menos relevante de lo que imaginábamos.

¿Qué rol tuvieron BIM, Revit y el trabajo remoto en la posibilidad de desarrollar proyectos fuera de Uruguay?

Fueron fundamentales.

Hoy estamos desarrollando una línea de proyectos en Barbados donde el sistema constructivo principal es el hormigón prefabricado, y eso cambia completamente la lógica de trabajo. Cada pase, cada caja, cada perforación o inserto deja de ser un detalle de obra para convertirse en una decisión de diseño que tiene que estar resuelta desde el inicio, porque impacta directamente en la fabricación de cada panel.

Esto exige un nivel de precisión y coordinación muy alto entre disciplinas, donde arquitectura, estructura e instalaciones tienen que trabajar de forma totalmente integrada desde etapas muy tempranas.

En ese contexto, el uso de un entorno BIM no es solo una herramienta de coordinación, sino una condición necesaria para poder desarrollar el proyecto. Es lo que permite anticipar interferencias, validar soluciones y asegurar que toda la información llegue correctamente a la etapa de prefabricación.

¿Cómo impacta trabajar en distintos mercados sobre el conocimiento técnico del equipo y sobre los proyectos que después desarrollan en Uruguay?

Tiene un impacto enorme.

Cada país te enfrenta a soluciones diferentes, proveedores diferentes, requerimientos distintos y otras formas de resolver problemas similares.

Ese conocimiento vuelve después a Uruguay.

Lo mismo ocurre con las escalas de los proyectos. Trabajar en edificios complejos o de gran porte obliga a desarrollar herramientas y metodologías que después mejoran también nuestra forma de resolver proyectos más pequeños.

Por eso vemos la internacionalización no solamente como crecimiento comercial, sino también como una herramienta de crecimiento técnico.

¿Ven esta expansión como proyectos puntuales en el exterior o como parte de una presencia internacional cada vez más permanente de Barbot?

Cada vez más como una presencia permanente.

No necesariamente significa tener una gran estructura física en cada país. Nuestro modelo puede combinar un equipo técnico central fuerte con alianzas y presencia local donde sea necesario.

La intención es que trabajar fuera de Uruguay deje de ser una excepción y se transforme progresivamente en una parte estable de la actividad de Barbot.

Estamos en una etapa donde queremos pasar de recibir oportunidades internacionales a generarlas de manera activa.

Mirando los próximos años, ¿hay mercados o tipos de proyectos donde les interese especialmente seguir creciendo?

Sí. Vemos una oportunidad muy interesante en Latinoamérica, Centroamérica y el Caribe, particularmente en mercados donde existe una fuerte actividad inmobiliaria y donde una consultora regional especializada en MEP puede complementar las capacidades locales.

Nos interesan especialmente los proyectos donde podemos aportar ingeniería integrada: desarrollos de usos mixtos, hotelería, edificios corporativos, residenciales de escala importante, centros comerciales y proyectos técnicamente complejos.

No tenemos como objetivo estar en la mayor cantidad posible de países. Nos interesa construir relaciones de largo plazo con buenos estudios de arquitectura, desarrolladores y clientes, y poder acompañarlos en distintos mercados.

La internacionalización, para nosotros, tiene sentido si podemos crecer manteniendo la calidad y la forma de trabajar que construimos en Barbot.